Las semanas previas a una cirugía suelen desaprovecharse esperando a la fecha. Sin embargo, llegar al quirófano con más fuerza, mejor movilidad y con los ejercicios ya aprendidos cambia el punto de partida de la recuperación.
A eso lo llamamos prehabilitación: un programa corto y concreto, adaptado a la intervención prevista y a lo que tu cuerpo tolere en ese momento. También sirve para llegar con la información clara: qué vas a poder hacer al salir, con qué ayudas y en qué plazos aproximados.
Después de la operación retomamos por fases, siempre dentro del protocolo que marca tu cirujano: primero controlar dolor e inflamación y recuperar movilidad, más adelante fuerza, y al final la vuelta a tu actividad. Si te han operado en otro centro, trabajamos igualmente con sus pautas.