La bomba diamagnética genera campos magnéticos de alta intensidad y muy corta duración que actúan sobre el agua y las moléculas de los tejidos. En la práctica la usamos para ayudar a reducir la hinchazón (edema), calmar el dolor y crear mejores condiciones para que la zona se recupere.
La sesión es sencilla: te sientas o te tumbas, colocamos el cabezal sobre la zona y no hace falta contacto directo con la piel. No usa agujas, no produce calor y la mayoría de las personas no nota nada especial durante la aplicación.
Nunca la usamos como tratamiento único. Es una herramienta más dentro de un plan que incluye valoración, terapia manual y ejercicio: lo que consigue la máquina hay que sostenerlo después con movimiento.